Hoy, 14 de abril, se conmemora una fecha trascendental en la historia de España, la proclamación de la segunda República. Un régimen democrático que nació en las urnas, fruto de un movimiento republicano que venía cuajando años atrás, de la asunción de la soberanía por el pueblo de modo pacífico y directo.
La República surgió como la solución política que daría respuesta a los problemas que minaban el progreso de España tales como la corrupción, la mala educación, la crisis económica, etc. Consecuencias de un estado caduco e injusto como era el de la monarquía parlamentaria y pseudo-democrática alfonsina. Por eso, porque empezó a darles cumplida respuesta fue atacada por las fuerzas reaccionarias que la destrozaron y en su lugar instauraron una dictadura teocrática y fascista que duró 40 años.
Hoy como entonces vivimos un periodo en el que también reina el descontento social, laboral y la frustración, consecuencias de la crisis económica, social, educativa y política nacida de la creciente injusticia en la distribución de la riqueza.
Como entonces, la República debe aparecer como lo que es: la respuesta necesaria para lograr el cambio y el progreso. Además, a todos esos grandes males le acompaña el peor de todos: un indolente conformismo social con el que es necesario acabar, porque es posible otro futuro mejor y una redistribución más justa de la riqueza entre todos los trabajadores que la creamos.
En nuestra época, al llegar el mes de abril florecen manifestaciones y actos republicanos que se quedan en eso, meras palabras y una ocasión para ondear la bandera tricolor con nostalgia estéril, porque acepta la derrota de antemano.
El movimiento republicano cuenta con una indudable fortaleza de ideales, pero carece de lo más importante: trabajo eficaz para lograr el real advenimiento de la República. Ésta es la principal razón por la que la demanda popular para la proclamación republicana no progresa. Cada intento de hacerla avanzar se ve pronto copado por iniciativas que nada tienen que ver con lo republicano y posteriormente se le deja morir.
En DCyR sabemos que valores republicanos como los de una democracia participativa y activa están en pleno vigor, la realidad nos lo demuestra día a día, a pesar de ser desconocidos para muchas personas.
Por todo ello, más que a festejar una fecha pasada vamos a dedicar este 14 de abril de 2011 a empezar a construir nuestro futuro, invitando a la reflexión a todas aquellas personas que comparten sentimientos republicanos, aun sin saberlo, para que incluso aquellos a los que la República les resulta un término extraño, oigan hablar de ella y, por lo menos, para que descubran que existe otra opción, que existe la posibilidad real y demostrada de organizar la sociedad de manera mejor, verdaderamente democrática y social.
Esta apuesta de futuro, trabajar por la República, es el mejor homenaje y recuerdo que le podemos hacer y un medio que esperemos sea eficaz para su pronta recuperación.
¡Viva la República!
Secretaría de comunicación DCyR

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