La capital ha iniciado la puesta en marcha de un pretendido carril bici que consiste en delimitar el carril derecho de algunas vías urbanas a una velocidad máxima de 30km/h. La repercusión en la práctica en el uso de la bicicleta es pobre, observamos que ahora va en bici prácticamente la misma gente que ya iba antes. Esto es debido por una parte a las condiciones poco proclives de Oviedo para el uso de la bicicleta y, por otra, al propio diseño de este carril bici. En la Calle de Muñoz Degraín hay situadas zonas de carga y descarga para camiones que ocupan todo el espacio de paso, obligando a los ciclistas a salir al otro carril de la carretera, en una zona de intenso tráfico. En las cercanías del Polígono del Espíritu Santo el carril de 30km/h parece una broma, puesto que es una zona con tráfico abundante y de todo tipo, lugar de enlaces con zonas industriales, autovías y autopistas y la bicicleta parece indefensa en ese entorno.
Más allá de otras medidas que refuercen la vocación ecológica de la ciudad, el Ayuntamiento de Oviedo se preocupa por construir aún más aparcamientos subterráneos para que los coches particulares lleguen hasta el centro de la ciudad y, todavía hoy, no se ha unido al Consorcio de Transportes de Asturias, pese a que la demanda ciudadana es altísima y es el único municipio que a estas alturas no lo ha hecho, ni se lo plantea.