DCyR reclama una solución para los puentes ferroviarios que en su día se elevaban sobre la calle de General Elorza y la avenida de Pumarín, eliminados por “Cinturón Verde” en Oviedo a finales de los años 90.
Hoy, estos dos puentes se encuentran en un estado de total abandono, cubiertos por todo tipo de maleza y sufriendo corrosión, desde hace una década.
Los puentes se decidieron construir cuando se otorgó la concesión del ferrocarril de enlace entre las estaciones de El Vasco y de Económicos de Oviedo (año de 1924), uniendo las líneas de Oviedo a Ujo y Trubia con la de Oviedo a Infiesto. Fue ejecutado por la “Compañía de los Ferrocarriles Económicos de Asturias” y permitía la comunicación de su línea con la perteneciente a la “Sociedad de Ferrocarriles Vasco-Asturiana”; el viaducto en el que se integraban los puentes tenía una longitud total de unos 17,84 m, salvando el paso sobre la antigua carretera a Gijón. Sirvieron para el transporte de carbón y viajeros, formaban parte de un conjunto de puentes realizados con una técnica de arquitectura en hierro heredera del “estilo Eiffel”. El 31 de marzo de 1928 se abrió la vía al público, y los puentes entraron en servicio.
Es un caso claro de abandono del patrimonio industrial. En su momento hubo cierta polémica sobre la decisión de retirar los puentes o bien dejarlos donde estaban (en especial el de Pumarín - General Elorza, dada su excelente factura). Finalmente se optó por su retirada, con la intención de conservarlos llevándolos a un museo del ferrocarril o buscarles una localización adecuada para su exposición al público. Sin embargo, de esto ha pasado más de una década y ambos puentes siguen depositados al lado de los campos de fútbol de Los Castañales, en la zona de Pontón de Vaqueros, junto a la nueva autovía AS-II Oviedo-Gijón (antigua carretera AS-18) y las vías de RENFE y FEVE, hacia Gijón-Avilés.